El comienzo de un nuevo año escolar es un momento emocionante para las familias. Nuevas clases, maestros, amigos y actividades ofrecen oportunidades para que los niños aprendan y crezcan. Además de preparar los útiles escolares y adaptarse a nuevos horarios, las familias pueden aprovechar el regreso a clases para establecer hábitos de alimentación saludables juntos.
Las comidas saludables pueden ayudar a los niños a mantenerse concentrados y con energía durante el día escolar. Las familias pueden comenzar la mañana con un desayuno nutritivo que incluya frutas, avena, huevos, yogur o alimentos integrales. Preparar un almuerzo equilibrado también puede marcar la diferencia al incluir frutas, verduras, proteínas y sufi ciente agua.
Comer saludablemente no tiene que ser complicado ni costoso. Los padres y los niños pueden planificar las comidas juntos, hacer las compras en familia y elegir alimentos que disfruten. Cocinar juntos también puede convertirse en un momento especial para convivir mientras los niños aprenden sobre nutrición y toman decisiones saludables.
A medida que comienzan las actividades escolares, las familias deben recordar que los hábitos saludables se construyen paso a paso. Comer juntos cuando sea posible, beber agua, dormir lo suficiente y mantenerse activos puede ayudar a establecer una rutina positiva. Sobre todo, las familias pueden apoyarse mutuamente y convertir las decisiones saludables en una parte importante de la vida familiar.







